Harvard Medical School
La desinformación generada por la IA abunda, y es más fácil que nunca dejarse engañar. A continuación te explicamos cómo evitarla.
Cuando aparece un mensaje en Internet que proclama «¡el ingrediente para adelgazar que la comunidad médica te está ocultando!», sabes perfectamente que no debes seguir el enlace a lo que es, evidentemente, una estafa.
Pero últimamente está apareciendo otro tipo de contenido atractivo que se cuela, sin que nadie lo haya invitado, en tus redes sociales. En conjunto, estas publicaciones generadas por IA, conocidas como «contenido basura de IA», están diseñadas para llamar tu atención y, tal vez, quedarse con tu dinero.
¿Qué es el «contenido basura de IA»?
Este término, acuñado recientemente, hace referencia al contenido de baja calidad generado por IA —normalmente texto, imágenes o vídeo— que se produce en masa, es genérico y, a menudo, engañoso.
Suele proceder de «granjas de contenido de IA»: sitios web o plataformas en línea que utilizan la IA para producir en serie contenido de baja calidad. Su objetivo es generar ingresos publicitarios o mejorar el posicionamiento en los motores de búsqueda, más que informar o ayudar a los lectores.
Gran parte del contenido basura generado por IA no es más que información reciclada extraída de otros contenidos web. Pero seguir el rastro de algunas publicaciones puede llevarte a una avalancha de anuncios molestos, tentarte a comprar algo que no necesitas o, lo que es peor, engañarte para que reveles información personal.
¿Crees que puedes detectar fácilmente el contenido falso generado por IA? A medida que la tecnología sigue mejorando, esa tarea se vuelve más difícil, sobre todo a medida que nos hacemos mayores.
Una encuesta realizada en 2026 a unos 3.200 adultos de entre 18 y 90 años reveló que, en general, el 71 % era capaz de diferenciar entre contenido generado por IA y contenido creado por humanos, pero los mayores de 65 años solo acertaban el 65 % de las veces. Eso es «solo ligeramente mejor que lanzar una moneda al aire», señalaba el informe.
El contenido de baja calidad generado por IA forma parte de una avalancha cada vez mayor de información nutricional —y desinformación— procedente de influencers y otros creadores de contenido que se encuentran en plataformas como TikTok y YouTube. Otra encuesta de 2026, realizada a 1.000 adultos, reveló que casi la mitad (46 %) afirmaba haber seguido consejos nutricionales de influencers, y que uno de cada tres había utilizado una herramienta de IA como ChatGPT para crear un plan nutricional o de pérdida de peso.
A medida que la información sobre salud se apoya cada vez más en la IA, es fundamental estar atentos —e informados—, afirma Nancy Oliveira, dietista titulada y directora del Servicio de Nutrición y Bienestar del Brigham and Women’s Hospital, afiliado a Harvard. «La IA no es más que otro avance tecnológico que todo el mundo debe comprender».
Cómo distinguir lo útil de lo perjudicial
Es importante señalar que la información nutricional generada por IA cubre una necesidad, afirma Oliveira. Muchas personas recurren a los consejos generados por IA porque no pueden conseguir una cita con su médico a tiempo o porque su seguro no cubre una consulta nutricional.
«Puedes optar por utilizar una herramienta de IA como ChatGPT para obtener orientación nutricional o para crear un plan de alimentación para una afección bastante común, como el colesterol alto o la prediabetes. Esto puede ser un buen punto de partida, pero compártelo con tu médico en tu próxima cita», afirma. «Ten en cuenta también que la precisión de la orientación nutricional de la IA disminuye si padeces una afección médica compleja o múltiples problemas de salud».
Pero lo que obtienes al utilizar una herramienta de IA por tu cuenta es diferente de lo que puedes encontrar publicado en Internet con el objetivo de llamar tu atención. A continuación te ofrecemos algunos consejos que te ayudarán a detectar contenidos de IA de mala calidad —y consejos online arriesgados en general—:
¿Te parece alarmante o urgente? Los profesionales sanitarios legítimos se cuidan mucho de evitar un lenguaje sensacionalista como «debes dejar de comer avena», afirma Oliveira. «Ese tipo de contenido se crea para conseguir clics».
Comprueba quién ha publicado el contenido. Si ha compartido varias publicaciones supuestamente de diferentes fuentes pero con mensajes similares, sospecha que se trata de una cuenta generada por IA.
Comprueba las credenciales. Es posible que ese «cirujano cardíaco» no sea real, ni tampoco la institución para la que trabaja. El «experto» podría incluso ser una imagen deepfake de un científico legítimo, utilizada sin su permiso. Realiza una búsqueda en línea para confirmar que la persona citada está afiliada a la institución y que la información concuerda con sus investigaciones publicadas.
Citar un estudio de investigación no es sinónimo de credibilidad. Si la publicación cita los resultados de un estudio, búscalo. «Los resultados podrían estar sacados de contexto o proceder de un estudio con ratones que no es aplicable a los seres humanos», afirma Oliviera. «Si dicen que A causa B sin dar más detalles, desconfía».
Evita las publicaciones con «información secreta». Es tentador pensar que los expertos en salud podrían estar ocultando información para obtener beneficios, pero intenta evitar ese pensamiento «conspirativo», afirma Oliveira. «Nuestro trabajo consiste en ayudar a la gente».
Por último, confía en tu instinto. «Si algo te parece muy descabellado, cuestiona la fuente», añade.



