En el estudio participaron casi 450.000 personas (con una edad media de 58 años) que no padecían latidos irregulares (como fibrilación auricular) ni enfermedades cardiovasculares (como cardiopatías, insuficiencia cardiaca o ictus) al inicio.
Los participantes declararon cuántas tazas de café bebían al día y cuál era su café preferido. Los investigadores los clasificaron en función de su consumo diario, de cero a más de cinco tazas.
Al cabo de 12 años, la incidencia de latidos irregulares, enfermedades cardiovasculares, muertes relacionadas con el corazón y muertes por cualquier causa era menor entre los bebedores de café que entre los que no lo tomaban. 
Las personas que bebían de dos a tres tazas diarias presentaban el menor riesgo de enfermedad cardiovascular y muerte. En cuanto a los latidos irregulares del corazón, el riesgo más bajo se daba entre los que bebían de cuatro a cinco tazas diarias.
Todos los tipos de café estaban relacionados con menos enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, el consumo de café descafeinado no se asoció a un menor riesgo de latidos irregulares.
¿Cuál es la relación entre el café y un corazón sano? Una explicación plausible (no demostrada) podría ser que el café contiene grandes cantidades de polifenoles, que ayudan a reducir el estrés oxidativo y la inflamación.



