La vida tiene sus altibajos, pero a veces los acontecimientos difíciles ocurren todos a la vez. Cuando nuestro mundo se pone patas arriba, es normal sentir falta de alegría.
Problemas de salud, pérdidas, rupturas, problemas de vivienda, catástrofes naturales: la lista de factores estresantes y traumáticos graves es larga.
La mayoría de los adultos experimentarán múltiples traumas y pérdidas graves a lo largo de su vida. La pérdida de alegría en estos contextos forma parte natural de la experiencia humana.
Para algunas personas, sin embargo, la falta de alegría persiste o aparece de repente. Esto puede ocurrir en un trastorno del estado de ánimo como la depresión.
La incapacidad de sentir placer (también conocida como anhedonia) forma parte incluso de los criterios diagnósticos de la depresión, y es bastante frecuente.
Aproximadamente el 8% de los adultos estadounidenses sufrirán depresión en un año determinado, y aproximadamente el 20% experimentará un episodio de depresión a lo largo de su vida.
La pérdida de alegría también puede acompañar a otras enfermedades mentales, como las enfermedades psicóticas y la demencia.
Ciertos medicamentos, incluidos (paradójicamente) los que tratan la depresión, también pueden causar embotamiento emocional y pérdida de alegría.
¿Cuál es la diferencia entre alegría y felicidad?
Alegría y felicidad suelen utilizarse indistintamente. Sin embargo, la felicidad se refiere técnicamente a los sentimientos (emociones) placenteros que resultan de una situación, experiencia u objeto, mientras que la alegría es un estado mental que puede encontrarse incluso en momentos de dolor o incertidumbre.
Por tanto, podemos trabajar para cultivar la alegría independientemente de nuestras circunstancias.
Ganar la lotería puede desencadenar felicidad (a corto plazo); dedicar tiempo a actividades significativas puede producir alegría a largo plazo.
La alegría y los neurotransmisores del bienestar
Aunque la neurobiología de la alegría es compleja, hay unos pocos neurotransmisores que destacan en la promoción de sentimientos positivos: dopamina, serotonina, oxitocina y endorfinas.
La buena noticia es que muchos cambios en nuestras vidas pueden aumentar los niveles de estos neurotransmisores.
Por ejemplo, correr puede producir un “subidón del corredor”; pasar tiempo con un bebé libera oxitocina, la “hormona del abrazo” que nos hace sentir conectados.
¿Cómo aumentar la alegría?
En tiempos difíciles, es el doble de importante modificar tu rutina y permitirte experimentar la alegría. Aquí tienes algunas ideas, aunque puede que tengas que probar y equivocarte para encontrar lo que mejor te funciona:
Realice actividad física aeróbica con regularidad. Piense que la actividad física libera un baño de burbujas de neurotransmisores, y sus efectos perduran mucho tiempo después de terminar el ejercicio.
Dedíquese a los demás. Actividades como el voluntariado producen más alegría que centrarse en uno mismo.

Conecta con tu lado espiritual. Cuando nos unimos a algo más grande que nosotros mismos, desarrollamos sentimientos de gratitud, compasión y paz.
La meditación es una forma poderosa de modificar las vías cerebrales para aumentar la alegría.
Descubre algo nuevo. Como humanos, estamos programados para experimentar alegría cuando experimentamos algo nuevo. Desarrollar una nueva actividad puede ayudarnos a reorientar nuestra energía.
Date permiso para tomarte unos momentos de placer, sobre todo cuando te sientas decaído. Puedes probar el Generador de Alegría de NPR.

Presta atención a lo bueno. Una mentalidad alegre puede desarrollarse, pero requiere práctica. El ejercicio de las tres cosas buenas te ayuda a estar atento a lo positivo durante el día.
A la inversa, limita la negatividad. Ya se trate de compañeros de trabajo cotillas, de una relación tóxica con un familiar o de un amigo que se queja, pasar tiempo rodeado de una mentalidad negativa nos influye directamente.
Está bien poner límites.
Centra tus esfuerzos en lo que aporta sentido a tu vida (y no te centres en el dinero).
Pregunta a tu médico si tus medicamentos pueden afectar a tu capacidad de experimentar placer, sobre todo si tomas antidepresivos.
Sorprendentes beneficios de la alegría
Independientemente de los cambios que introduzca en su mentalidad o en su rutina diaria, aumentar su capacidad para encontrar la alegría puede proporcionarle beneficios duraderos para la salud.
Su sistema inmunitario puede verse reforzado por su estado mental (las células inmunitarias tienen incluso receptores para los neurotransmisores).
Las intervenciones para aumentar la alegría también pueden disminuir las hormonas del estrés, mejorar el dolor y aliviar la depresión. Por último, encontrar la alegría puede ayudarle a vivir más tiempo.



