Harvard Medical School
Sin duda, la espiritualidad puede potenciar el sentido de la vida.
Pero podría haber otro beneficio: las personas espirituales son significativamente menos propensas a abusar del alcohol y las drogas, y se recuperan mejor del abuso de sustancias, según un análisis dirigido por Harvard y publicado en el número de abril de 2026 de la revista JAMA Psychiatry.
Tras revisar 55 estudios a largo plazo realizados a lo largo de 21 años en los que participaron 540 712 adultos, los investigadores examinaron cómo se correlacionaba el consumo indebido de alcohol, tabaco, marihuana y drogas ilegales —según lo declarado por los propios participantes— con sus actividades espirituales. Estas se definieron como cualquier práctica, religiosa o de otro tipo, a través de la cual una persona encuentra sentido, propósito y conexión con algo más grande que ella misma.
Las personas que realizaban prácticas espirituales tenían aproximadamente un 13 % menos de probabilidades de abusar del alcohol o las drogas en comparación con los participantes que participaban poco o nada en estas prácticas. La participación regular en una comunidad espiritual fue lo que tuvo un mayor efecto: los participantes que asistían a servicios religiosos más de una vez a la semana tenían un 18 % menos de probabilidades de abusar de sustancias.
La participación en prácticas espirituales también parecía favorecer la recuperación de los trastornos por consumo de sustancias en una medida similar. Los resultados sugieren que, para quienes se sientan inclinados a ello, la espiritualidad podría considerarse un componente de un enfoque holístico para la prevención y el tratamiento de las adicciones, según afirmaron los autores del estudio.



