Harvard Medical School
Adaptar las pruebas de detección de cáncer de mama al riesgo individual de cada mujer —basándose en una puntuación calculada a partir de factores de riesgo personales, incluidos los resultados de pruebas genéticas— funciona casi tan bien como las mamografías anuales, según un estudio publicado en línea el 12 de diciembre de 2025 por JAMA.
Los investigadores dividieron aleatoriamente a 28 372 mujeres de entre 40 y 74 años (edad media de 54 años) en dos grupos. A las mujeres de un grupo se les recomendó someterse a mamografías anuales.
A las mujeres del otro grupo se les proporcionaron recomendaciones de cribado personalizadas basadas en una puntuación de riesgo que incorporaba la edad, los antecedentes médicos personales y familiares, la densidad mamaria y los resultados de las pruebas genéticas.
En función de su puntuación, se recomendó a cada mujer someterse a mamografías según un calendario concreto; a las de mayor riesgo también se les indicó que se sometieran a una resonancia magnética mamaria. Los investigadores hicieron un seguimiento de todas las participantes durante una media de cinco años para supervisar las tasas de biopsia y los diagnósticos de cáncer de mama.
El estudio reveló que el cribado basado en el riesgo y las mamografías anuales detectaban cánceres en estadios avanzados en proporciones similares. La tasa de biopsias por lesiones sospechosas también fue similar en los dos grupos, a pesar de que se realizaron menos mamografías en el grupo basado en el riesgo.
Los autores del estudio concluyeron que utilizar la evaluación del riesgo individual para ajustar la intensidad del cribado del cáncer de mama puede ser tan eficaz como las mamografías anuales.



