El estudio incluyó datos de más de 23,5 millones de adultos que no padecían fibrilación auricular y recibieron atención en un servicio de urgencias, un hospital o un centro de cirugía ambulatoria entre enero de 2005 y diciembre de 2015.
Alrededor del 4% desarrolló fibrilación auricular durante los 11 años del estudio.
Después de ajustar los factores que podrían influir en el riesgo de fibrilación auricular (como la edad, la obesidad, el consumo de tabaco, la diabetes y la enfermedad arterial coronaria), los investigadores descubrieron que el consumo de drogas ilícitas estaba relacionado con un mayor riesgo de desarrollar fibrilación auricular.
El consumo de metanfetamina se asociaba a un riesgo casi doble. El cannabis (la droga más consumida entre los participantes) parecía aumentar el riesgo de fibrilación auricular en un 35%, un porcentaje muy similar al riesgo añadido por el consumo de tabaco.
Según los autores, los resultados respaldan los esfuerzos continuados por reducir el abuso de sustancias, lo que puede ayudar a reducir las complicaciones a largo plazo relacionadas con la fibrilación auricular.



