Wednesday, June 10, 2026
HomeEnfermedades ComunesProblemas reumáticosCómo lidiar con el dolor articular «hueso contra hueso»

Cómo lidiar con el dolor articular «hueso contra hueso»

Harvard Medical School

Cuando la osteoartritis se agrava, los huesos pueden rozar entre sí.

La artritis «hueso contra hueso» no es un término médico. Sin embargo, es una forma habitual de describir la osteoartritis avanzada y grave.

La osteoartritis puede afectar a casi cualquier articulación del cuerpo, pero es más frecuente en las rodillas, las caderas, la columna vertebral, las manos y los dedos gordos del pie. Los hombros y los tobillos también pueden verse afectados.

La osteoartritis se debe al deterioro del cartílago. «El cartílago es la sustancia que recubre los extremos de los huesos en las articulaciones. Proporciona una superficie lisa y actúa como amortiguador», explica el Dr. Christopher Melnic, cirujano ortopédico del Massachusetts General Hospital, afiliado a Harvard.

La capa de cartílago puede adelgazarse y, con el tiempo, desgastarse por completo. A medida que se degrada, otras estructuras dentro y alrededor de la articulación se ven afectadas, lo que provoca dolor, rigidez y disminución del movimiento. «Puede limitar su capacidad para realizar las actividades cotidianas», afirma el Dr. Melnic.

Las articulaciones que soportan peso —rodillas, caderas y dedos gordos del pie— son más propensas que otras a desgastarse hasta el punto de que un hueso roce contra otro. El dolor causado por el roce entre huesos puede ser intenso. «A menudo provoca un dolor profundo, sordo y persistente que empeora por la noche», afirma el Dr. Melnic.

Una vez que el cartílago se ha perdido, no vuelve a regenerarse. Entonces, ¿cómo se puede hacer frente al dolor articular? «En la mayoría de los casos, la osteoartritis se puede tratar con medidas no quirúrgicas», afirma el Dr. Melnic. A continuación le explicamos cómo.

Reduzca la tensión sobre la articulación

Dependiendo de la articulación, la presión se puede aliviar utilizando aparatos ortopédicos, férulas o un bastón. Un terapeuta ocupacional o fisioterapeuta puede ayudarle a elegir los dispositivos más adecuados.

Para el dolor de rodilla o cadera, el Dr. Melnic recomienda utilizar un par de bastones.«Son muy útiles, especialmente para personas que aún pueden moverse bastante bien, pero que tienen dolor», afirma. «Se infrautilizan».

Si la artritis en la mano, incluido el pulgar, hace que agarrar y sujetar objetos resulte doloroso, pruebe dispositivos que alivien la presión sobre esas articulaciones, como utensilios y herramientas de mango ancho.

El sobrepeso puede agravar los síntomas. «Se ha demostrado que la pérdida de peso reduce el dolor de la osteoartritis, especialmente en las extremidades inferiores», afirma el Dr. Melnic.

Por ejemplo, cada medio kilo que se pierde reduce la carga sobre las rodillas en aproximadamente dos kilos con cada paso.

Ejercicio para la movilidad y la fuerza

Es importante evitar forzar una articulación desgastada, pero también es necesario moverla. El movimiento libera una sustancia llamada líquido sinovial, que lubrica la articulación y reduce la fricción y la rigidez. Por eso la rigidez matutina mejora después de moverse durante aproximadamente media hora.

El movimiento tiene otra función importante: fortalecer los músculos. Unos músculos fuertes ayudan a sostener la articulación y a preservar la amplitud de movimiento. Por este motivo, la fisioterapia es la piedra angular del tratamiento de la osteoartritis. Un fisioterapeuta puede enseñarle los ejercicios adecuados para fortalecer los músculos que rodean la articulación.

También se ha demostrado que prácticas como el yoga y el tai chi reducen el dolor y mejoran la función. Utilizan movimientos controlados y de bajo impacto combinados con respiración profunda y relajación.

Controlar el dolor

Mantener el dolor bajo control es importante no solo para que se sienta más cómodo, sino también para que pueda seguir moviéndose y haciendo ejercicio.

Entre los analgésicos se incluyen el paracetamol (Tylenol), de venta libre, y los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno (Advil, Motrin) y el naproxeno (Aleve). Existen dosis más altas de AINE disponibles con receta médica.

Dado que estos medicamentos pueden irritar el estómago, deben utilizarse con precaución en personas mayores y en cualquier persona que haya padecido úlceras estomacales. Consulte a su médico si necesita tomarlos durante más de unas pocas semanas o si tiene alguna duda. El AINE tópico diclofenaco (Voltaren, Flector) es otra opción.

Si sigue sintiendo dolor, consulte a su médico sobre otros medicamentos para el dolor crónico, como la duloxetina (Cymbalta) o el tramadol (Ultram), o sobre las inyecciones. En ocasiones, una inyección de corticosteroides (un potente fármaco antiinflamatorio) puede aliviar temporalmente el dolor.

Otra opción es una inyección de ácido hialurónico (un líquido que lubrica de forma natural las articulaciones), también conocida como viscosuplementación.

Considere la cirugía

«Si la articulación está desgastada y el dolor diario le impide hacer lo que desea, especialmente si le mantiene despierto por la noche, consideramos la posibilidad de sustituir la articulación», afirma el Dr. Melnic. La cirugía de sustitución articular se puede realizar en casi cualquier articulación afectada por la osteoartritis, pero se lleva a cabo con mayor frecuencia en casos de artritis de cadera y rodilla.

¿Vuelve a crecer el cartílago?

A diferencia de muchos otros tejidos del cuerpo, como la piel, el cartílago no puede regenerarse. Carece del riego sanguíneo necesario para transportar las células reparadoras y los factores de crecimiento que se necesitan para la regeneración.

El material denso que da resistencia al cartílago también impide que las células reparadoras entren para reconstruir el tejido. No obstante, se están llevando a cabo investigaciones para encontrar formas de superar estas barreras y regenerar el cartílago.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
Dr. Benjamin Díaz Curiel

Lo más leido