Este parche blando y flexible, del tamaño de un sello de correos, se lleva en el pecho durante 24 horas. Utiliza ultrasonidos e inteligencia artificial para registrar la estructura y el funcionamiento del corazón.
La versión actual del parche utiliza cables conectados a un ordenador, que descarga automáticamente información sobre el corazón en tiempo real.

Pero los ingenieros y científicos que crearon el sensor también han desarrollado un circuito inalámbrico para el parche, que esperan comercializar en los próximos años.
Su objetivo es poner al alcance de un mayor número de personas imágenes cardiacas seguras, no invasivas y de alta calidad.
En la actualidad, las ecografías cardíacas (conocidas como ecocardiogramas) requieren aparatos voluminosos y técnicos muy cualificados.



