Harvard Medical School
Todos los adultos deberían someterse a un análisis de sangre para detectar la lipoproteína (a) al menos una vez en la vida, según las nuevas directrices sobre el colesterol elaboradas por 11 importantes organizaciones médicas y cardiológicas, publicadas en línea el 28 de abril de 2026 en la revista *Circulation*.
También conocidas como Lp(a), estas partículas grasas son similares al colesterol LDL (malo), pero más peligrosas.
Aproximadamente una de cada cinco personas presenta niveles elevados de Lp(a) en sangre, lo que aumenta la probabilidad de sufrir un infarto de miocardio incluso en personas que no presentan otros factores de riesgo de enfermedad cardíaca.
Un nivel elevado de Lp(a) —definido como 125 nanomoles por litro (nmol/L) o más— se asocia a un aumento del 40 % en el riesgo a largo plazo de sufrir un infarto de miocardio o un ictus.
El riesgo aumenta aún más con valores más elevados: a 250 nmol/L, el riesgo se duplica, y a 350 nmol/L, se triplica. Tus genes determinan en gran medida tu nivel de Lp(a), que se ve mínimamente afectado por tus hábitos alimenticios y de ejercicio.
Aunque todavía no hay en el mercado medicamentos para reducir la Lp(a), hay varios en fase de desarrollo.
Mientras tanto, las personas con niveles elevados de Lp(a) pueden beneficiarse de un tratamiento más intensivo para controlar su riesgo general de enfermedad cardíaca. Esto puede incluir la toma de estatinas para reducir el colesterol, incluso cuando el colesterol LDL es normal.



