Harvard Medical School
Los problemas de atención y concentración, la impulsividad y el movimiento constante son posibles síntomas del TDAH.
El TDAH, o trastorno por déficit de atención con hiperactividad, es el trastorno neuroconductual más frecuente de la infancia. Afecta aproximadamente a entre el 7% y el 8% de todos los niños y jóvenes de Estados Unidos.
Como señala la Academia Americana de Pediatría (AAP) en su guía de práctica clínica para el TDAH, eso es más de lo que el sistema de salud mental puede manejar, lo que significa que los pediatras tienen que dar un paso adelante y ayudar.
Por lo tanto, si su hijo tiene problemas de atención, concentración, hiperactividad, impulsividad o alguna combinación de estos problemas, y tiene al menos 4 años de edad, el primer paso debe ser una cita con el pediatra de atención primaria de su hijo.
¿Qué medidas tomará su pediatra?
Según la AAP, esto es lo que debe hacer tu médico:
Haz un historial. El médico debe hacerte muchas preguntas sobre lo que te ocurre. Esté preparado para dar detalles y ejemplos.
Le pedirá que rellene un cuestionario sobre su hijo. El médico también debe darle un cuestionario para que se lo entregue al profesor o al orientador de su hijo.
Sólo se diagnostica el TDAH si el niño presenta síntomas que están

- presentes en más de un ámbito: En la mayoría de los casos, en casa y en el colegio. Si los síntomas sólo están presentes en un entorno, es menos probable que se trate de TDAH y más probable que estén relacionados con ese entorno. Por ejemplo, un niño que sólo tiene problemas en la escuela puede tener un problema de aprendizaje.

- Esto puede causar problemas en ambos entornos: Si un niño es activo y/o se distrae con facilidad, pero saca buenas notas, no causa problemas en clase y tiene buenas relaciones en el colegio y en casa, no hay ningún problema. Hay que vigilarlo, pero podría tratarse sólo de personalidad o temperamento.
Existen escalas de evaluación del TDAH que se han estudiado y han demostrado ser fiables, como las evaluaciones de Vanderbilt y de Conners. Estas escalas pueden ser muy útiles, no sólo para hacer diagnósticos, sino también para seguir la evolución de un niño a lo largo del tiempo.
Examine a su hijo para detectar otros problemas. Hay problemas que pueden imitar al TDAH, como dificultades de aprendizaje, depresión o incluso problemas de audición. Además, los niños que padecen TDAH también pueden tener problemas de aprendizaje, depresión o consumo de sustancias. Es importante hacer suficientes preguntas y obtener suficiente información para estar seguros.
Opciones de tratamiento del TDAH
Si se diagnostica un TDAH, el pediatra debe comentar con usted las opciones de tratamiento.

- Para niños de 4 y 5 años: El mejor lugar para empezar es realmente con la formación de los padres en el manejo del comportamiento, y conseguir apoyo en el aula. La medicación sólo debe considerarse en este grupo de edad si esas intervenciones no ayudan y los síntomas del niño están causando problemas significativos.

- Para niños de 6 a 12 años: Junto con la formación de los padres y el apoyo conductual, los medicamentos pueden ser muy útiles. Los proveedores de atención primaria pueden recetar uno de los medicamentos aprobados por la FDA para el TDAH (estimulantes, atomoxetina, guanfacina o clonidina). En este grupo de edad, debe existir un apoyo formal en el aula en forma de un Programa Educativo Individualizado (PEI) o un plan 504.

- Para niños de 12 a 18 años: Deben existir los mismos programas escolares y el mismo apoyo de salud conductual. Los medicamentos pueden ser útiles, pero los adolescentes deben participar en el proceso de toma de decisiones; la toma de decisiones compartida es una parte importante del cuidado de los adolescentes y de su preparación para asumir su propio cuidado cuando sean adultos.
Seguimiento de un niño con TDAH
Su pediatra también debe hacer un seguimiento con usted y su hijo. Al principio, las visitas deben ser frecuentes mientras se resuelve el diagnóstico y cualquier otro posible problema. Y si se prescribe medicación, al principio son necesarias visitas frecuentes mientras se determina la mejor medicación y dosis y se controla si hay efectos secundarios.
Después, la frecuencia de las visitas dependerá de cómo vayan las cosas, pero las citas deben ser regulares y programadas, no sólo para responder a un problema.
El TDAH puede ser un problema para toda la vida, que plantea distintos retos en distintos momentos, y es importante que usted, su hijo y su médico se reúnan con regularidad para poder afrontar mejor esos retos.



