Harvard Medical School
Las personas con determinadas afecciones crónicas pueden ser significativamente más propensas a sufrir efectos secundarios tras recibir inyecciones estéticas con toxina botulínica (Botox, Dysport, Xeomin), según un estudio publicado en línea el 23 de octubre de 2025 por la revista *Aesthetic Surgery Journal*.
Investigadores del Reino Unido encuestaron a 919 adultos (edad media de 39 años, 91 % mujeres) que se habían sometido a inyecciones de toxina botulínica en la cara o el cuello.
Los participantes informaron de cualquier afección crónica (física y mental) y de si habían experimentado efectos secundarios a corto o largo plazo tras las inyecciones.
Los investigadores utilizaron modelos estadísticos para determinar si padecer determinadas afecciones médicas se asociaba con una mayor probabilidad de sufrir efectos secundarios específicos.
Los participantes con enfermedades de la piel, diabetes tipo 1, migrañas crónicas o trastornos tiroideos eran mucho más propensos a informar de náuseas tras las inyecciones de toxina botulínica en comparación con las personas que no padecían esas afecciones.
Se notificaron hematomas e hinchazón con mayor frecuencia en personas con afecciones como ansiedad, depresión, trastornos tiroideos y obesidad.
El dolor persistente tras la inyección fue más común entre los participantes con cataratas o ansiedad. Las personas con determinadas afecciones subyacentes podrían beneficiarse de técnicas de inyección modificadas y de un asesoramiento y seguimiento adicionales en torno a las inyecciones de toxina botulínica, según los autores del estudio.



