Harvard Medical School
Las innovaciones, tanto de alta como de baja tecnología, mejoran una intervención quirúrgica que ya de por sí es eficaz.
La artroplastia total de rodilla es una intervención quirúrgica de gran éxito que, cada año, alivia el dolor y restaura la función física de aproximadamente un millón de estadounidenses con osteoartritis grave de rodilla.
Durante una artroplastia de rodilla, el cirujano extirpa el cartílago desgastado (la sustancia resbaladiza que recubre los extremos de los huesos en las articulaciones) y parte del hueso, y a continuación recubre las dos superficies óseas adyacentes con un implante fabricado en metal y plástico. El implante recrea la articulación de la rodilla, lo que permite un movimiento sin dolor en más del 90 % de los casos.
Margen de mejora
Pero siempre hay margen de mejora. «Partimos de un nivel de éxito muy alto, pero sigue habiendo personas que se someten a una artroplastia de rodilla y no obtienen un resultado tan bueno como nos gustaría», afirma el Dr. Jeffrey K. Lange, cirujano ortopédico del Brigham and Women’s Hospital, afiliado a Harvard. «Seguimos desarrollando nuevas tecnologías para mejorar los resultados de todos los pacientes».
Entre los objetivos se incluyen ayudar a las personas a desenvolverse mejor, reducir el dolor tras la cirugía y conseguir que los implantes duren incluso más allá de los 15 a 20 años habituales.
¿Quién necesita una prótesis de rodilla?
Si padeces artritis de rodilla, puede que sea el momento de plantearte la cirugía cuando:

- tengas síntomas y las radiografías muestren artritis avanzada;
- sufras un dolor significativo a diario;
- el dolor le mantiene despierto por la noche;
- el dolor y la rigidez limitan su capacidad para realizar las actividades cotidianas normales;
- le resulta difícil doblar o estirar la rodilla.
Colocación más precisa
Para alcanzar estos objetivos, los cirujanos pueden utilizar sistemas robóticos informatizados de gran precisión, también denominados sistemas de navegación. «Esta herramienta nos permite planificar y ejecutar con gran precisión la colocación del implante», afirma el Dr. Lange.
Para hacer espacio para el implante de rodilla, el cirujano debe limar las superficies de los extremos de los huesos de la articulación de la rodilla. Dependiendo de la forma de los huesos, «se puede quitar un poco, se puede quitar mucho y se puede limar más en una dirección que en otra», explica el Dr. Lange. Los cirujanos realizan el limado con precisión mediante técnicas convencionales, pero los sistemas robóticos son aún más precisos.
Mediante estudios de imagen y tecnología digital, el sistema robótico ayuda al cirujano a planificar la ubicación de los cortes y, posteriormente, le asiste para realizarlos durante la intervención. Además de garantizar un ajuste exacto del implante y una menor resección ósea, se reduce la manipulación de los tejidos blandos (músculos, tendones y ligamentos).
Algunos estudios indican que esto puede traducirse en una reducción del dolor postoperatorio y una rehabilitación más sencilla. «Esperamos que también contribuya a que los implantes duren más tiempo, pero aún no podemos demostrarlo», afirma el Dr. Lange.
Implantes de alta tecnología
Los propios implantes de rodilla también son cada vez más precisos y personalizados. Una de las últimas innovaciones es un implante que se adapta perfectamente a la anatomía de la rodilla del paciente, gracias a la impresión 3D.
«Obtenemos una tomografía computarizada de la rodilla del paciente y, a continuación, creamos un implante mediante impresión 3D que se adapta exactamente a esas superficies. Esto puede resultar más cómodo, ya que la rodilla se mueve exactamente como el paciente está acostumbrado a moverla», explica el Dr. Lange.
«Hasta ahora, estos implantes tienen un excelente historial, y algunos estudios muestran una mayor satisfacción de los pacientes que con los implantes convencionales», afirma el Dr. Lange. «Pero necesitamos datos a más largo plazo para evaluar su rendimiento definitivo».
Añade que estos implantes «deberían resultar especialmente útiles para personas con una anatomía de la rodilla ligeramente anómala o para quienes ya se han sometido a varias intervenciones quirúrgicas de rodilla».
Rehabilitación y control del dolor
El Dr. Lange señala que los avances más importantes de la última década se han producido en el proceso de rehabilitación y en el control del dolor en torno al momento de la intervención quirúrgica.
Los hospitales aplican planes de cuidados detallados antes, durante y después de la intervención. Estos planes ayudan a los pacientes a recuperarse más rápidamente, a permanecer fuera del hospital tras el alta y a controlar mejor el dolor.
Antes de la cirugía, los pacientes siguen un programa de formación y fisioterapia (conocido como prehabilitación o «prehab»). Durante la cirugía, la anestesia y los métodos de control del dolor se adaptan a cada paciente para minimizar el dolor y reducir al mismo tiempo el uso de opioides.
«Tras la cirugía, hacemos que los pacientes se levanten y caminen cuanto antes y les hacemos seguir un programa de rehabilitación intensivo», afirma el Dr. Lange.
En el futuro, el uso de dispositivos de alta tecnología podría mejorar aún más el proceso de rehabilitación. Por ejemplo, un nuevo implante de rodilla «inteligente» incorpora un sensor que recopila automáticamente datos continuos en tiempo real.
Puede medir la amplitud de movimiento de la rodilla, la cantidad de peso que se ejerce sobre ella, la distancia que recorre una persona al caminar y mucho más. De este modo, el cirujano puede realizar un seguimiento del progreso del paciente e identificar rápidamente cualquier aspecto que sea necesario abordar.



