Harvard Medical School
Según una declaración de la Asociación Americana del Corazón publicada el 22 de septiembre de 2025 en la revista Circulation, hasta la mitad de los supervivientes de un infarto experimentan algún tipo de malestar psicológico después del episodio, como depresión, ansiedad o estrés.
El malestar psicológico después de un infarto es más común entre las mujeres, las personas solteras, las personas desempleadas y aquellas con antecedentes de problemas de salud mental. Este fenómeno está relacionado con un mayor riesgo de problemas cardíacos en el futuro, posiblemente debido a hábitos poco saludables como la reducción del ejercicio físico, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol.
Sin embargo, aún no se ha confirmado una relación directa de causa y efecto.
Pueden ser útiles tratamientos como la terapia cognitivo-conductual, las estrategias de reducción del estrés basadas en la atención plena y los hábitos de vida saludables, como el ejercicio regular y la meditación.
Además, los antidepresivos conocidos como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina son seguros y eficaces para las personas con enfermedades cardíacas.
Para obtener más información, consulte «Enfermedades cardíacas y depresión: una vía de doble sentido» en la Heart Letter de septiembre de 2025.



